sábado, 14 de abril de 2007

Articulista Invitado: Uriel Flores Aguayo

Apología del Delito

Por Uriel Flores Aguayo *
Xalapa, Veracruz

A estas alturas, vistos los estragos que están causando por todos lados, nadie puede dudar del poderío de los llamados cárteles del narcotráfico, definidos legal y pomposamente como delincuencia organizada. No sólo siembran muerte y terror sino que, además, exhiben capacidad organizativa y comportamiento de un verdadero poder.
Ya se sabía de su fuerza, de la que han dado muestras sexenio tras sexenio. Sólo que ahora, al parecer, viven una situación de desequilibrio y de afanes de mayor injerencia en la vida nacional. Si bien ya tenían una gran fuerza se ve que la han incrementado a partir de la llegada del PAN al poder, plagado de omisiones e ineptitudes.
Ante un gobierno débil y torpe como el de Calderón, se agiganta el poderío del narcotráfico. Prácticamente los mismo que simularon combatirlo en el sexenio de Fox, perdido en esta materia, son los que están al frente de la estrategia Calderonista, por lo que es de dudarse de sus resultados. No se ve que funcione ningún tipo de inteligencia policial o militar en el gobierno federal.
El colmo es que el CISEN se puso en manos del encuestador preferido de Calderón, como antes estuvo en manos de Medina Mora, ex-empleado de Televisa y actual Procurador General de la República. Evidentemente no tratan de combatir nada sino de hacer creer que lo hacen. Sólo les interesa el poder por el poder mismo, siendo ajenos a las preocupaciones de la sociedad mexicana.
No se han hecho esperar los efectos en Veracruz de la ola de violencia que a traviesa al país. No podría ser de otra manera ya que no somos una isla y estamos expuestos a la incidencia delictiva. Con el incremento del narcotráfico junto a la violencia nos llegan cambios sociales y culturales que van moldeando a las nuevas generaciones e inciden cada vez más en la vida cotidiana de los veracruzanos.
Los recientes hechos de violencia ocurridos en la zona de Veracruz-Boca del Río han traído consigo la observación ciudadana y especializada sobre el comportamiento de los medios de comunicación, especialmente de las televisoras. Casi todos los medios se ven confusos y errados. No saben cómo tratar los terribles casos de las ejecuciones y se comportan de manera tradicional. Enfocan los casos recientes como cualquier otro hecho de violencia común, como si se tratara de un accidente automovilístico o en el hogar.
Así tenemos que repiten sin sentido alguno las escenas de los ejecutados para ilustrar algún comentario sobre hechos más recientes; igualmente le dan un tratamiento de espectáculo a tan trágicos e impactantes acontecimientos; el extremo de la irresponsabilidad se dio en TV-Azteca, donde transmitieron un video donde un grupo de enmascarados interrogan a quienes presuntamente aparecieron asesinados posteriormente.
Es tal la ligereza de algunos que a la comisión de un vil secuestro lo denominan “levantón”, haciendo suyo el lenguaje del narcotráfico.
Por acción u omisión muchos medios de comunicación están siendo funcionales a las bandas del narcotráfico; digamos que están fungiendo como tontos útiles. En lo que se ve la mano gubernamental en este caso es importante que la ciudadanía levante su voz para ponerle un alto a la irresponsabilidad de muchos “comunicadores” que, quieran o no, se la pasan haciendo apología del delito.

* Diputado local
correo electrónico: uflores@legisver.gob.mx