sábado, 24 de agosto de 2013

Encapuchados dejan huellas de compras para boicotear informe de Arias Lovillo


Jair García/ La Jornada Veracruz
Xalapa, Veracruz

Las notas que olvidaron los encapuchados.
El boicot contra el rector de la Universidad Veracruzana, Raúl Arias Lovillo para que no pudiera rendir su último informe de labores, fue orquestado y financiado al menos un día antes por gente ajena a la máxima casa de estudios y aprovechándose de algunos jóvenes tanto universitarios como independientes a la UV.
Esto se puede demostrar con algunas notas de compra que se le cayeron a uno de los encapuchados en la reja de entrada de la USBI, que detallan artículos que fueron adquiridos la tarde del jueves, y que quien esto escribe recogió del suelo. La Jornada Veracruz tiene posesión de los documentos que fueron recogidos en ese momento, y en ellos se detalla la compra de un bafle amplificador, una extensión de uso rudo, cinco maletas para viaje y dos paquetes de silbatos, todos usados en la protesta, además de una servilleta donde se altera el precio de los artículos adquiridos.
Minutos antes de las 11 horas un grupo de aproximadamente 30 jóvenes encapuchados, que se dijeron universitarios, con uso de la fuerza y agitando violentamente palos y machetes cerraron los accesos y colocaron cadenas con candados para impedir el paso.
Durante el enfrentamiento verbal que tuvieron con los invitados, funcionarios universitarios, estudiantes e incluso con el rector Raúl Arias Lovillo, quien llegó hasta la reja a pedirles permitieran el acceso con la promesa de un diálogo, uno de los jóvenes inconformes de su mochila se le cayeron unos papeles al suelo, que luego de ser pisados, fueron recogidos y se trata de notas de compra de parte de los objetos que utilizaron para realizar su protesta.
Las notas de venta corresponde a los negocios Electri Centro, a una miscelánea que expende ropa hecha, regalos y artículos de viaje, así como a la tienda de artículos para fiesta Lupita. En la tienda Electri Centro, empleados del lugar confirmaron que la tarde del jueves un par de adultos, uno de ellos con barba, y acompañados de dos jóvenes, compraron un bafle amplificador de 2000 watts y una extensión de uso rudo, que pagaron en efectivo y recalcaron que no requerían factura. Por ello sólo les entregaron la nota de venta 0188 A.
El bafle y el cable fueron utilizados por los encapuchados para montar un pequeño campamento en el que sintonizaban los noticieros de radio para escuchar la información relacionada con su protesta.
La segunda nota de venta es la de una miscelánea ubicada en la calle Constitución número 24, donde compraron cinco maletas para viaje, con un valor de 120 pesos cada una, para un total de 600 pesos.
Tales maletas también fueron utilizadas por los encapuchados, pues en ellas traían guardadas las lonas en contra del rector Raúl Arias Lovillo y del miembro de la Junta de Gobierno de la UV, José Sarukhan.
La tercer nota de venta corresponde a la tienda de artículos para fiesta Lupita, ubicada en la calle de Abasolo, donde adquirieron dos bolsas de silbatos por una cantidad de 34 pesos, que utilizaron precisamente para silbar cuando se acercó el rector Raúl Arilas a la reja e impedir que se escuhara.
Hubo un cuarto papel que se le cayó a uno de los encapuchados, es una servilleta, en la que a mano están escritos los precios alterados de algunos de los artículos comprados. Ahí dice que los silbatos costaron 250 pesos, cuando en realidad les costaron 34 pesos. Dice que las mochilas les costaron 700, cuando sólo pagaron 600 y también se señala que unas matracas costaron 250 pesos.
Todos estos artículos fueron comprados la tarde del jueves 22 de agosto alrededor de las 17 horas, lo cual se puede determinar en la hora registrada en la nota de venta de los silbatos que marca la hora a las 16:56
La protesta
Minutos antes de las 11 horas, un grupo de aproximadamente 30 jóvenes con máscaras cerró con lujo de violencia la entrada principal de la Unidad de Servicios Bibliotecarios e Informáticos, para impedir que el rector de la UV, Raúl Arias Lovillo, rindiera su último informe, en protesta, porque aseguraron la Junta de Gobierno intenta imponer a Porfirio Carrillo Castilla como nuevo rector.
También lanzaron acusaciones contra el investigador y miembro de la Junta de Gobierno, José Sarukhán, a quien acusaron de estar impedido para participar en el proceso de selección del próximo rector de la Universidad Veracruzana.
Por ello, los supuestos estudiantes, que siempre se negaron a mostrar una credencial que los acreditara como miembros de la UV, encadenaron las entradas y no permitieron el ingreso a las instalaciones de la USBI. El argumento que dieron los inconformes es que el coordinador nacional de Conabio, José Sarukhán, no tiene derecho a ser nombrado integrante de la Junta de Gobierno ya que viola la Ley de la Universidad Veracruzana.
Acusaron a José Sarukhán de actuar de manera parcial a favor de Porfirio Carrillo Castilla y por tanto exigieron que haya un miembro del gobierno federal para participar en el proceso de designación del nuevo rector. Advirtieron que no hacer caso a esta petición y a realizar una auditoria a la gestión de Raúl Arias Lovillo, entonces comenzarían a tomar una por una las facultades de la UV.
Retenidos
Muchos de los invitados al informe del rector, estudiantes, usuarios de los campos deportivos de la USBI y medios de comunicación permanecieron retenidos durante varias horas por los jóvenes encapuchados pues no permitían la salida de ningún vehículo, y si alguna persona deseaba salir tenía que arrastrarse por el asfalto, entre el suelo y la reja, que dejaban un espacio aproximado de 30 centímetros.
Sin importar que hubiera mujeres, personas de la tercera edad, niños e incluso bebes, los inconformes no abrieron las rejas y a todo aquel que deseaba salir, le decían que pasaran por el suelo entre risas y burlas.
A quienes se encontraban en el recinto donde se tenía previsto la realización del informe de labores del rector, se les pidió que no salieran, pues podrían ser víctimas de alguna agresión, por lo que algunas personas comenzaron a sufrir crisis nerviosas, pero fueron atendidos por otros asistentes. Para tranquilizarlos se les repartió agua y algunos bocadillos, que estaban previstos dar al finalizar el evento.